El precio no es lo único importante cuando el cliente busca y desea premiarse en y con nuestro hotel gracias al pacto de confianza creado con nuestros clientes actuales, que tiene un efecto expansivo con el boca – oreja, potenciando la marca del hotel y convirtiéndola en mediática porque todos los empleados, con el ejemplo de los jefes y un organizado plan de formación e incentivos, quieren ser y son unos “verdaderos anfitriones vendedores”.
Para evitar caer en los precios de subasta debemos apostar por la diferenciación, bien en la arquitectura, en la naturaleza, en la gastronomía, en la oferta de distracciones y, obviamente, en la magia constante de ofrecer a los clientes detalles que no esperan pero que les sorprenden y satisfacen.